EL “ULTIMÍSIMO” LACAN

Este es el título de cursos que se copian y compiten entre sí en el agobiante mundillo lacaniano. Antes, hasta hace poco, estaba de moda, el “último”.
Alguna vez alguien, como para innovar, tendrá la ocurrencia de reivindicar el “primerísimo” Lacan. No me refiero al de la tesis sobre la paranoia ni tampoco a “Función y campo de la palabra”, sino al Lacan adolescente…
Algún cuaderno habrá dejado por ahí…
He aquí el mito pobre y muy actual, muy propio de la industria cultural, como la denominaba Adorno, del hombre de genio que deslumbra en sus comienzos y al final, con el último suspiro, dice su palabra hondísima, arrebatadora, que soluciona todos los problemas pendientes.
Como dijo alguna vez Germán García y muy bien, tenemos todas las respuestas, pero no sabemos cuáles son las preguntas: el mito oculta esta ausencia radical de lectura. En verdad es a su propia tribu a la que debería, antes que nada, aplicar su sentencia.
Cuando nos topamos con una dificultad, acudimos al seminario posterior en la convicción de que allí está la respuesta. Hasta llegar al último o ultimísimo aliento. ¿Debo insistir en que las preguntas jamás están dadas, que hay que construirlas y que esa es una empresa que jamás se emprendió con Lacan?

Juan Ritvo: Imprudencias breves

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