Recordando a Sam Shepard, por Johnny Dark.

Escrito por: Johnny Dark

Traducido por: Jorge Antolin

Nos conocimos en 1963 en el Lower East Side de Nueva York, cuando era un barrio de actores, teatros y artistas. Le presentaron a mi esposa, que tenía dos hijas, y se casó con la mayor [la actriz O-Lan Jones]. Congeniamos de inmediato: me agradó bastante. Tenía 24 años y empezaba a escribir obras de teatro, estaba consiguiendo cierto reconocimiento. Era muy modesto y amistoso, y siempre fue así, hasta el final.

Entonces mi esposa y yo nos fuimos de Nueva York, y cuando Sam y O-Lan vinieron a California a visitarnos, decidimos vivir juntos como una extensa familia. Conseguimos  una serie de casas y vivimos juntos durante unos 15 años, con Sam, su esposa y su hijo, su hermana menor y mi esposa. Estábamos en los finales de los 20, principios de los 30; él era tres años más joven que yo. Era extraño tener a otro hombre en la casa -mi yerno-  que era también mi  mejor amigo. Para su niño pequeño, Jesse, era un ambiente nada tradicional para crecer, pero él sólo se dio cuenta años más tarde, cuando conoció a la familia de su esposa, que era mucho más convencional.

Sam y yo hicimos muchas travesuras. Estaba empezando a escribir algunas de sus obras más conocidas en el Magic Theatre en San Francisco, así que tuvimos muchas aventuras nocturnas. Teníamos motos y nos movíamos por ahí, viajamos. Yo era escritor y él era escritor, y los dos amábamos las películas. Él era alcohólico y yo drogadicto. Teníamos un sentido exacerbado de lo maravillosos que éramos.

Fue durante este tiempo que se le presentó por primera vez la posibilidad de estar en una película. Bob Dylan le llamó para pedirle que se uniera a la carretera con la Rolling Thunder Revue para escribir algo para una película que estaban produciendo. Y sobre la base de eso, el director Terry Malick le llamó y le preguntó si le gustaría estar en Days of Heaven , con Richard Gere, un desconocido en ese momento. Esa fue su primera experiencia en películas, y desde allí tuvo una doble carrera como dramaturgo y actor.

Pero lo que sucedió es que huyó con Jessica [Lange], lo que fue un gran revuelo. Un día él simplemente no volvió a casa. Todos estaban sorprendidos, excepto yo. Comenzaron una vida juntos, y luego tuvieron dos hijos. Empezamos a escribir cartas entre nosotros porque él vivía en varios lugares, Virginia, Minnesota y Nuevo México. Ambos escribíamos largas cartas: escribíamos sobre mujeres, drogas, varias historias. Y hablamos mucho sobre literatura: su principal escritor era Samuel Beckett, el mío era Jack Kerouac. También leyó muchas obras de teatro: Shakespeare y Oscar Wilde.

Fuimos amigos en nuestros 20s y 30s, parte de nuestros 40s, y luego cayó bajo la influencia de Jessica hasta cierto punto. Él comenzó a experimentar un cambio a partir de ahí. Y hay que tener en cuenta el tremendo efecto que la fama a causa de las películas tiene sobre una persona. Es una influencia terrible. Donde sea que vayas, el mundo entero te está dando un trato especial, y eso es algo muy dañino para el ego.

Nunca estuve particularmente interesado en sus obras: estaban llenas de humor, pero también de violencia y caos, por lo que siempre me sorprendió que la gente se sintiera atraída por él a causa de sus obras. Atrajo a otra audiencia a causa de sus películas, y eso fue sobresaliente. Era un joven muy guapo y un joven muy popular. Era una forma de hipnosis masiva. Hizo de Chuck Yeager en The Right Stuff , el hombre que rompió la barrera del sonido, y la gente literalmente pensó que Sam rompió la barrera del sonido.

Shepard con Johnny Dark en los 80s. Fotografía: Capital Pictures

Una de las cosas que teníamos en común era que éramos personas muy privadas. Ambos éramos solitarios, y cuando nos hicimos mayores se hizo más intenso. Él tuvo un momento muy difícil con las relaciones. Dejó a su primera esposa, terminó dejando a Jessica y los niños, y viviendo solo en su rancho en Kentucky. Su amor, antes que cualquier otra cosa, era escribir. Él era realmente un alma perdida, en busca de algo imposible. Él no podía mantener relaciones en absoluto. Incluso cuando estaba casado con Jessica, compró un lugar que estaba muy lejos para poder escapar de todo. Desde que lo conocí, él estaba huyendo. Él se describió así conmigo. Inquieto. Descontento. Perdido. Esas cosas no importan mucho cuando eres joven, pero cuando eres mayor se vuelven cada vez más difíciles.

Cuando Sam vino a visitarme a Deming, un pequeño pueblo cerca de la frontera con México, se registró en un motel y me llamó para decirme que estaba en el pueblo, y nos reuníamos todos los días en un restaurante local de la carretera.  Nos sentábamos durante horas, hablando y recordando. Hasta el final, cuando comenzó a enfermarse: tenía ALS y enfisema. Incluso tuvo problemas para llevar su taza a la boca en ese momento. Entonces, principalmente de lo que hablamos fue de su enfermedad. Él conducía por todo el país viendo si podía encontrar algún tipo de cura para su enfermedad.

Eso fue difícil. Él sabía que se estaba muriendo. No hay cura para ninguna enfermedad: empeoran progresivamente. Por lo que pude ver, estaba cada vez más deprimido, más enojado, pasando por todas las etapas por las que pasan las personas cuando se están muriendo. Había sido arrestado por segunda vez por conducir ebrio. Todas estas cosas estaban sucediendo al mismo tiempo para él. Su vida literalmente se estaba desmoronando.

La última vez que vino aquí tenía muchos problemas para conducir. Él no debería haber estado conduciendo en absoluto. Estaba perdiendo el control de toda su parte superior del cuerpo, teniendo problemas para controlar la camioneta. Él conducía a su granja en Kentucky, viajando con una máquina de oxígeno grande debido a su dificultad para respirar. La mañana que se fue tuve que cargar la máquina en la camioneta y todas sus medicinas, y él simplemente subió al camión y se fue. Hice varias fotos de él esa mañana y pueden ser las últimas fotos que le hayan hecho.

Así que va desde la luz en los años 60, y la juventud, hasta la oscuridad del final. El tenía una gran necesidad de ser adorado, de ser aplaudido. Yo también tengo algo de eso. Éramos muy similares en muchos aspectos, pero teníamos estilos muy diferentes en la manera en que nos comportábamos entre nosotros y con otras personas. Él fue una gran influencia para mí, de una buena manera y una mala manera. Él fue una gran parte de mi vida.

Columna: Otros Ritmos/Traducción

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