Sátántangó

Escrito por: Ricardo Hernández

Hay momentos en que anegar la cavidad del oído con agua se presenta como la solución. Esperamos que el agua oxigenada o el té de manzanilla destape aquel canal. Por lo general no es el dolor lo que conduce a tal remedio, lo que urge al agua es una resonancia que nos invade. Lo que estamos buscando es… escuchar nada.

La película Tango satánico, del director húngaro Bela Tarr, inicia con el arranque de la temporada de lluvias. La caída del agua y la historia de varios granjeros desocupados se entrelazan en desmoronamiento compartido.

Un sutil pero persistente sonido ataca a varios habitantes de la cooperativa, las diferentes maneras de experimentar el asecho de los ruidos evidenciará las obsesiones de cada persona. Las campanadas lejanas, el paso de las arañas, los instrumentos del viento, el roce de la neblina, entre otros, son las maneras con las que el eco regresa.

Somos testigos de la vuelta cabal de aquello que no se completó, de la respuesta que anuncia el no.

László Krasznahorkai escribió Tango satánico, el libro que sirve de base a la película y coescribió el guión de la cinta con Bela Tarr. El libro tiene trescientas páginas y la película dura más de siete horas. En esta historia no hay prisa, es fundamental recorrer las repeticiones y eso requiere más que tiempo. A esa dupla creativa se agrega Mihály Víg, artista que además de encargarse de la música de Sátántangó, encarna a Irimías, personaje temido y admirado por los habitantes de aquella desolada explotación que se verá trastocada con su retorno.

He leído el libro después de ver la película y la vestimenta de Irimías y Petrina, un par de vagos que tienen cuentas pendientes con la ley, es algo que me ha llamado la atención. La película es en blanco y negro, el ojo lo ponemos en otro lugar, más en las texturas que en los colores. Pero en el libro los zapatos puntiagudos de Irimías son de un amarillo estridente y la corbata de Petrina comparte el estrépito pero en rojo. Además Irimías viste una chamarra a cuadros. Esos pigmentos se agregan en el texto al sin número de ruidos que recorren a los involucrados.

Sátántangó es una obra de arte.

Agregado:

Futaki es uno de los trabajadores de la cooperativa y es interpretado por Miklós B. Székely, actor que con Sátántangó coronaría una especie de trilogía precedida por  Almanaque de Otoño y La condena, también de Bela Tarr. Tanto en La condena como en Sátántangó aparece como un amante furtivo y en Almanaque de Otoño aunque es el novio formal, rápidamente se verá traicionado.

Obviando las diferentes historias y contextos, hay en los tres personajes de Miklós B. Székely una desesperanza y testarudez particular, un lugar de amante del que no hay escapatoria, similar al lugar de la pobreza del que no se puede o quiere salir.

Ricardo Hernández: Sin Oficio

2 pensamientos en “Sátántangó

  1. Pingback: Tango satánico | emak bakia

  2. Estimado Ricardo Hernández,
    agradezco su intervención en la que escucho después de chorros de oxigenación auditiva cómo el ritmo de los tambores danza alrededor de los “Asentados del pensamiento” volviendo sordos a lo que viene.
    Saludos con el oído en el porvenir.
    Fernando Mora

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