La poética negativa

Escrito por: Henri Meschonnic

Traducido por: Hugo Savino

La poética negativa del ritmo es su crítica de las métricas sociales. Métricas de la poesía que se confunden con la poesía. Métricas de la historia que alimentan un realismo lenguajero, una ritualización consensual donde el efecto de masa y de reorientación de las fechas fijas da un sentido astronómico y no político a la revolución.

¿Si en el pensamiento no está lo intempestivo, es un pensamiento? La obediencia a nuestro propio ritmo. A menos que confundamos el pensamiento con la moda lista-para-pensar-la-misma-cosa-todos juntos, con los momentos pautados de antemano, por el maestro de ceremonia.

El lenguaje muestra la presencia constante  en la sociedad del juego de la deshistorización. Se cambian las palabras (por ejemplo los nombres de las instituciones) sin tocar las cosas. Nuestros príncipes son grandes realistas. Una masacre se convierte en la operación que evitaba un baño de sangre. El partido comunista chino solo mata contra-revolucionarios. Esta banalidad que se reproduce al infinito es sin duda tan vieja como el lenguaje. Es decir como la sociedad. La política la amplifica.

Algunos filósofos viven de esa banalidad. El efecto Heidegger llena el siglo como un gas. Gas invisible hasta tal punto que la mayoría, que lo respira cada vez que ellos dicen una palabra, no lo ven.

No hay peor enemigo del sujeto que el realismo del lenguaje. Por eso el partido del ritmo es el partido de la historicidad radical del lenguaje, por consiguiente del sujeto, por consiguiente de los valores. Juntos una sola estrategia. La de la historicidad es la de la modernidad.

Por medio de ella, la escritura es la oralidad. No su contrario. La rima no se opone a la vida así como el lenguaje tampoco se opone a la vida. Los que creen que el lenguaje se opone a la vida, hacen justicia por su propia mano. Son prisioneros del signo. Eviten escribir.

Pero los poemas que amamos, que releemos, y que continúan transformando las palabras, esos poemas, saben lo contrario, y lo hacen. Sostienen juntos, y nosotros con ellos, la rima y la vida.

Dossier: Henri Meschonnic