El barquero

Escrito por: Henri Meschonnic

Traducido por: Hugo Savino

            Puesto que la traducción es representada a menudo como una comunicación entre las culturas, información, y único medio de acceder a lo que está enunciado en otras lenguas, esta constatación elemental enmascara un hecho también elemental: el hecho de que la inmensa mayoría de los hombres solo accede en traducción a lo que ha sido dicho y escrito, salvo para eso que es pensado en la lengua, grande o pequeña, de la que uno es nativo, y algunas otras lenguas que podemos conocer.

            La representación reinante es informacionismo: reduce la traducción a un puro medio de información. Y como resultado toda la literatura es reducida a información: una información sobre el contenido de los libros.

            El traductor es representado como un barquero. No se ve, me parece, que de esa manera se le retira toda su especificidad a la cosa literaria. Es una desliterarización. La traducción es, en el mejor de los casos, color local: «padrecito», para la novela rusa.

            Barquero es una metáfora complaciente. Lo que importa no es hacer pasar. Sino en qué estado llega eso que se ha transportado del otro lado. A la otra lengua. Caronte también es un barquero. Pero él pasa muertos. Que han perdido la memoria. Es lo que le ocurre a muchos traductores. 

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