Clase 2, Seminario IV, Jacques Lacan

La relación de objeto

seminario IV

Clase 2: Las tres faltas de objeto

21 de noviembre de 1956

 

Escrito por: Jorge Antolin

Esta vez, Lacan responde directamente a Bouvet titulando su seminario del año 1956-1957, La relación de objeto y las estructuras freudianas. No evita el sarcasmo, ni la ironía, ni la maldad lisa y llana cuando consagra dos sesiones inaugurales a la publicación colectiva que emana de los jefes del instituto. Por supuesto que no se toma la molestia de nombrar a Bouvet a fin de hacer más anónimas aun las hipótesis de quien él considera como el adversario francés más peligroso.[1]

  (Elizabeth Roudinesco)

Si Jacques Lacan, en su primera clase, criticó el artículo teórico de Maurice Benassy, en esta segunda clase critica el artículo clínico de Maurice Bouvet; será la última vez que mencione dicha antología, promete a sus alumnos. En lo correspondiente al seminario IV, cumplirá su promesa, pero durante los próximos diez años, en futuros seminarios, en futuros escritos, la antología seguirá presente para Jacques Lacan.

El artículo de Maurice Bouvet se titula La clínica psicoanalítica[2]. Es un artículo de casi sesenta páginas en cuyo desarrollo, Maurice Bouvet, va proponiendo tesis y argumentándolas, en algunos momentos, con viñetas clínicas. Jacques Lacan extrae una de esas viñetas-argumento de Maurice Bouvet; la viñeta clínica es la del hombre agresivo. La elección no es casual; la viñeta es la respuesta a una pregunta que Maurice Bouvet formula, a modo de conclusión y de apertura:  Pero la obsesión, como ya lo he dicho, es en sí misma un procedimiento de defensa y merece el nombre de defensa primara. ¿En qué lo es?[3] Jacques Lacan critica el enfoque y el procedimiento de resolución e interpretación de dicha viñeta. Al hacerlo, critica la respuesta de Maurice Bouvet, pero no critica la idea de que la obsesión sea un procedimiento de defensa. De esta forma, Jacques Lacan hace suya la pregunta de Maurice Bouvet y, desechando dicha respuesta, presenta otra.

Que la cosa no marcha, dice Jaques Lacan, está en Freud. Concretamente, en El malestar en la cultura y en las Nuevas conferencias sobre el psicoanálisis, lección 31. En el primero de estos artículos no parece que haya duda alguna, la misma idea de malestar bien podría adelantar lo que Jacques Lacan concluye. Sin embargo, el segundo artículo parece más rebuscado, más enigmático; la conferencia de Freud se titula La descomposición de la personalidad psíquica. Freud también, como Maurice Bouvet, hace una pregunta, casi al inicio de su conferencia; Queremos tomar como asunto de ella al yo, a nuestro yo más propio. Pero, ¿es posible hacerlo? El yo es por cierto el sujeto más genuino: ¿cómo podría devenir objeto? Ahora bien, sin duda ello es posible. El yo puede tomarse a sí mismo por objeto, tratarse como a los otros objetos, observarse, criticarse, y Dios sabe cuántas otras cosas podrá emprender consigo mismo.[4]

La cita que hemos usado de la conferencia de Freud bien podría tener resonancia con unas líneas de la segunda clase de Jacques Lacan: Aquí la noción de objeto es infinitamente compleja y merece ser destacada en todo momento si queremos saber al menos de qué objeto estamos hablando. Trataremos de darle a esta noción de objeto un empleo uniforme, que nos permita orientarnos en nuestro vocabulario.[5]

Jacques Lacan encierra la práctica psicoanalítica de Maurice Bouvet en un acto circense, cuya paradoja radica en que el fracaso y el error del analista dan prueba de lo escurridizo que resulta la noción de objeto en la clínica. Y la herramienta que hace que Maurice Bouvet se comporte como un personaje circense[6] es la falta de la noción de falo y la tríada imaginaria: Madre-Falo-Niño. Aquí empieza Jacques Lacan no sólo a separarse de sus colegas de la IPA por no compartir las ideas y lecturas sino, sobre todo, a separarse porque está creando otra teoría.

También Jacques Lacan, como Maurice Bouvet y Sigmund Freud, plantea una pregunta: Toda la ambigüedad de la cuestión suscitada en torno al objeto y su manejo en el análisis se reduce a esto -el objeto. ¿Es o no lo real?[7] Es así entonces, siguiendo cierto estilo retorico de quien admira y de quien desprecia, que Jacques Lacan introduce otra tríada; real-imaginario-simbólico, para desarrollar no la noción de objeto, sino la noción de falta del objeto, cuya singularidad, que él hace recalcar, permite atender algo más allá que al objeto mismo. Bien podríamos atrevernos a parafrasear a Sigmund Freud y Jacques Lacan y decir que se trata de un más allá del objeto. Sin atrevernos aún a sentirnos cómodos sobre la comprensión del más acá del objeto.

Jacques Lacan cataloga el objeto transicional de Winnicott en la dimensión imaginaria. Con la teoría de Winnicott y su objeto transicional, Jacques Lacan muestra de qué manera la práctica analítica actual supone, erróneamente, la relación esencial de principio de placer y principio de realidad como una relación de actores cuyo guion establecido no permite sospechar otra noción de objeto distinta al del objeto ideal y armónico.

Finalmente, Jacques Lacan concluye con tres formas de la falta de objeto; lo que falta en la noción de castración está constituida por la deuda simbólica al ser inseparable de la noción de ley primordial, estudiada por Freud. En este punto es fiel a Freud, quien desarrolla el concepto de deuda y culpa en relación con la prohibición del incesto. Castración y ley son inseparables y, sobre todo, son ambiguas e implícitas; el castigo no es real ni explícito ni único.  La Falta de objeto en la frustración es imaginaria y el objeto es real; son, como dice Jacques Lacan, exigencias desenfrenadas, la reivindicación y el querer a toda costa resarcir la falta padecida. En la privación la falta es real y su objeto es simbólico pues, como dice Jacques Lacan, mediante una ley definimos que debería estar ahí y no está. No se trata de una falta de ley, si no de una ley distinta cuya estructura hace converger un agujero.

Deuda simbólica, daño imaginario y agujero o ausencia real, he aquí cómo podemos situar estos tres elementos que llamaremos los tres términos de referencia de la falta de objeto.[8]

 

Columna: Piscoanálisis/Enseñanza

 

[1] Roudinesco, E., la batalla de los cien años en psicoanálisis: 270

[2] Bouvet, M. (1959(1956)), La clínica psicoanalítica, Tomo I, Barcelona: Miracle Editor.

[3] Bouvet, M. La clínica psicoanalítica, 1959: 112.

[4] Freud, S. (1932) Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanalisis, Tomo XXII, 2006: 54

[5] Lacan, J., Seminario IV, La relación de Objeto, 2016: 29

[6] El espectáculo que menciona es de M. Chocolat, un payaso negro interpretado por el cubano Rafael Padilla. En 2016 se estrenó una película biografía sobre Rafael padilla y su carrera circense. La película se titula Monsieur Chocolat.

[7] Ídem: 32

[8] Ídem: 39.

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